Regular sin romper el mercado de la vivienda
El debate sobre cómo frenar la escalada del precio de la vivienda vuelve a situarse en el centro de la agenda política. El Gobierno estudia limitar las compras consideradas “especulativas”, es decir, aquellas que no se destinan a uso residencial, con el objetivo de aliviar la presión sobre los precios. Sin embargo, expertos jurídicos y económicos advierten de que aplicar este tipo de restricciones es mucho más complejo de lo que parece.
La principal dificultad reside en el marco legal europeo y español, que protege el derecho a la propiedad privada y la libre circulación de capitales. Obligar a un comprador a vivir en una vivienda o prohibir determinados usos de forma general podría chocar con estas garantías, salvo que se justifique de manera muy clara, proporcional y no discriminatoria. Además, el concepto de “compra especulativa” no existe jurídicamente, lo que complica su definición y aplicación práctica.
Algunas regiones analizan modelos inspirados en otros países, pero la experiencia demuestra que estas medidas pueden reducir drásticamente la inversión y generar efectos secundarios no deseados. El consenso entre los expertos es claro: regular es posible, pero hacerlo de forma eficaz exige soluciones bien diseñadas, seguras desde el punto de vista legal y adaptadas a la realidad del mercado español.


